El baile de las marionetas: Personajes Secundarios:
Adrien: era un hombre corpulento, de casi dos metros de estatura, cara cuadrada y ojos azules. Tenía cuarenta y cinco años, era hijo de Iñaki, y guardaba un extraordinario parecido con su padre. Está muy unido a Edith, su hermana y no había secretos entre ellos. Se casó con Nicole. Era economista encargado de la fábrica familiar, fiel esposo y padre responsable de sus dos hijos.
Nicole: hija de Lucien Hévin y esposa de Adrien. Tenía cuarenta y tres años, pelo castaño y un rostro lleno de pecas, como su padre. De sonrisa franca y mirada dulce. Es responsable, paciente y cariñosa. Formaba junto a Adrien una pareja compenetrada y enamorada. Tienen dos hijos: Fabien de cuatro años y Monique de trece años. Había estudiado periodismo y trabajaba en el diario Le Journal de Montréal. Ella resultó ser la sobrina de Rafael, es decir, era la esposa del hijo de Iñaki e hija del hermano.
Edith: hija de Victoria y Rafael. Tenía treinta y nueve años, pelo castaño y largo recogido en una coleta. Su atractivo físico eran unos ojos grandes y oscuros que contrastaban con su piel blanca, y nariz algo respingona, tenía algunas pecas en su rostro que le conferían un aspecto juvenil. Había nacido en Quebec, Canadá. Años más tarde su familia se había instalado en Montreal, donde contrajo matrimonio con Leonard Morandé y tuvo un hijo Alexis que murió en un accidente del que Edith se acusaba. No era feliz, realizaba la atención a los enfermos con profesionalismo llevando por dentro la tristeza de haber perdido a su hijo.
Trabajó en Médicos Sin Fronteras. Está en trámites para adoptar a Hassan, un niño afgano de cuatro años. Su abuelo Abdul le pidió que lo sacara de Afganistán.
Leonard Morandé: esposo de Edith, era director ejecutivo en una industria farmacéutica. Realizaba continuas visitas y reuniones con el cuerpo médico del hospital, y en una de ellas conoció a Edith. Pero el hombre tierno y sensible, tenía un lado oscuro, era inestable, inseguro y vulnerable. Había crecido bajo las órdenes de una madre exigente y un padre ausente. Padecía un síndrome bipolar y no había sido diagnosticado. El fatal accidente de su hijo, unido a la violencia ejercida contra Edith, lo habían llevado a una crisis muy grave. Después de firmar los documentos del divorcio, Leonard se suicidó.
Agnes: hermana de Leonard y cuñada de Edith. Ella estaba consciente de la inestabilidad emocional que tenía su hermano y la aprensión de su mamá por Edith.
Marlene: madre de Leonard y Agnes. Era una mujer rencorosa y madre sobreprotectora
Manuel Jiménez: delgado, de cabello rubio ceniza y lacio. Su padre era piloto, y la familia de su madre también tenía origen castrense. Había crecido con grandes carencias afectivas desde antes de llegar a Leningrado. Manuel mantuvo un rencor contra su madre por abandono e idolatraba a su padre. Fue una de las causas por la cual era muy agresivo y estaba todo el tiempo a la defensiva.
Era médico, con especialidad en cirugía. Victoria y Manuel eran novios. Se casan. Victoria era cariñosa, buena esposa, buena amiga y amante; pero siempre supo que era a Rafael a quien amaba. Logran irse a España y hace las paces con su mamá y al igual que sus otros compañeros se hace espía.
Manuel había traicionado a Rafael con los servicios secretos españoles lo que ocasionó el quiebre de la pareja. En 1958 se separan definitivamente. Después de divorciarse de Victoria se casó de nuevo y tiene dos hijas pequeñas. Fue una persona con miedo y rabia por no aceptar lo que le tocó vivir ante una madre que lo envió para otro país.
Isabel Peralta: madre de Manuel Jiménez. Se había casado de nuevo en 1940 con un empresario, dueño de varios concesionarios de coches. Ahora tenía dos hijas de catorce y doce años. Una mujer insegura de poder proteger a su hijo lo envía a otro país sintiendo remordimiento por su decisión.
José Hernández: nació en Bilbao, tenía treinta y dos años, pelo castaño y corto, de rostro atractivo, ojos oscuros y piel morena. Dirigente español que pertenecía al Partido Comunista de España. En 1930 viajó a Moscú con una beca otorgada por el gobierno soviético para ingresar en la Escuela Internacional Lenin, el lugar donde se formaban los jóvenes militantes comunistas.
Regresó a España en 1933 e ingresó en el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista. Al estallar la Guerra Civil coordinó la evacuación de niños y adultos antes de la llegada de las fuerzas nacionales. En Moscú era el representante del PCE en la Internacional Comunista y apoyaba a los emigrantes españoles, tanto infantiles como adultos, que vivían y trabajaban en la Unión Soviética.
Fiel a sus principios a pesar que era una pieza comunista y con un silencio cómplice que le permitía ayudar a pesar que el grupo oprimido lo etiquetó como traidor. Mantuvo solidaridad con Rafael y se convirtió en un agente doble.
Teresa García Martín: llegó a Leningrado en 1938, tenía quince años, pelo largo castaño y rizos rebeldes que le caían por las mejillas. Era alta y delgada, con ojos de color miel, nariz recta y unas cejas bien dibujadas. Su boca era grande, con una dentadura blanca y perfecta, era de sonrisa fácil y carácter alegre, que expandía alegría al grupo. Venía de Andalucía y tenía una energía vital que contagiaba a todos. Era despierta, cariñosa y paciente y tenía grandes deseos de aprender porque solo sabía leer y escribir. Estaba encantada con aquella aventura y se unió al grupo de amigos a pesar de las diferencias que había entre ellos. Fue novia de Rafael Celaya. Murió en la guerra.
Nadia: de pelo rubio y lacio, facciones duras y poco agraciadas, de ojos azules pequeños muy juntos y nariz demasiado ancha, tenía tendencia al sobrepeso. Era de trato agradable, sonrisa fácil y carácter simple, estaba empleada en una fábrica de productos químicos en las afueras de la ciudad. Su madre había cumplido los cincuenta años y trabajaba en las taquillas del metro. Su padre fue arrestado por la policía del Estado y no se volvió a saber de él. Tuvo una relación con Iñaki y un hijo de él al que abandonó en un orfanato de Moscú. Era una mujer que le gustaba vivir la vida sin complicaciones.
Carmen Valero: morena, con el pelo que le llegaba a los hombros, ojos vivos, de unos treinta años, viuda y tenía un hijo pequeño: Alejandro. Era una educadora madrileña, amable, cariñosa y comprensiva, que se había ganado el cariño de los pequeños. Fiel defensora de sus verdades, lo que la llevó a ser detenida por no aceptar la ideología, y el abandono de su hijo ante su muerte.
Alejandro: de cabello castaño y ojos oscuros, hijo de Carmen Valero. Se casó con Juana y tuvo un hijo que murió en Afganistán. Se cambió el nombre por Nikolái Astachov. Trabajó en la KGB. Se formó en la ideología comunista, criticó a su madre como no patriótica y no aceptaba cuestionamiento al régimen que lo formó como espía. Al final, escapa y su hijo es quien mata a la esposa de Rafael. Él tomó una posición de cómplice y divulgador del comunismo a diferencia de su mamá.
Juana/Jeanne: hija de exiliados españoles, nació en Toulouse en 1937, su verdadero nombre es Virtudes Rivero y llegó a la Casa de niños de Odesa en el 38, tenía veinticinco años, de carácter agradable, cabello castaño y lacio con ojos marrones y boca grande. Era bonita, metódica e inteligente. Fue agente del KGB. Murió en 1986. Como agente quiso engañar a Rafael. Juana representa a las personas que se fueron adaptando a las circunstancias, sin enfrentarse al igual que su esposo Alejandro.
Natacha: educadora rusa.
Dolores Bujalance: viuda, tenía dos hijas. Su marido había pertenecido al Partido Comunista de Bilbao, era una gran defensora de la educación soviética. Trabajaba como cuidadora en la Casa de Niños.
Anna Ivánovna: era una mujer delgada y menuda, de cabello castaño plagado de canas y recogido en un moño que dejaba libre un rostro de piel clara de facciones elegantes. Caminaba erguida. Era educada, en su juventud, antes de la Revolución, había dado clases de francés a hijos de familias acomodadas, pero ahora trabajaba como limpiadora en los hogares de varios militares de alto rango. Compartía la estancia con su hijo Leonid Madiárov de veintiocho años, maestro de profesión y con Serguéi Popov. Su marido fue dado por desaparecido al inicio de la guerra, y su otro hijo varón, también soldado, fue condenado a pena de muerte en pleno frente por abandonar su puesto mientras luchaba contra los alemanes en Stalingrado, en cumplimiento de la famosa orden de Stalin «Ni un paso atrás».
Serguéi Popov: era de frente ancha, piel blanquecina, ojos achinados y negros y la cara picada por la viruela. De pelo oscuro y lacio, era alto y de anchas espaldas. Había llegado de un koljós: un sistema de granja colectiva que se desarrolló durante el periodo de la URSS. Se trasladó a Taskent, Uzbekistán, donde inició una nueva actividad laboral en una fábrica de ferrocarriles. Se afilió al sindicato y fue reclutado por el personal de seguridad, al poco tiempo le dieron su primer destino como asistente de un miembro del Comité Territorial del Partido: el Kraikom. Fue nombrado comisario político en la estación espacial de Kazajistán. Falleció en un accidente.
Arkadi Krímov: físico, tenía cincuenta y ocho años.
Mijaíl Grékov: ingeniero físico procedente de la Universidad de Leningrado. Tenía unos cincuenta años, con escaso pelo en el cráneo y rostro cubierto de pecas y verrugas, labios finos y ojos hundidos.
Vasili Kriakin: joven físico. Con solo veinticuatro años, Kriakin había terminado la carrera de Física en el Instituto Físico y Tecnológico de Moscú, el centro más destacado de educación superior de la Unión Soviética, y gracias a su brillante expediente académico fue seleccionado para trabajar en los proyectos secretos del gobierno.
Arrastraba un pasado tormentoso en su vida personal. Tenía treinta y cinco años, y antes de llegar a la estación espacial vivía en la habitación de una kommunalka de Moscú con su madre, su mujer y dos hijos pequeños. Pero su esposa se cansó de aquella vida estresante y se fue a trabajar a Kosino. Después vino su traslado forzoso a Kazajistán.
Iván Makárov: estatura baja, pelo abundante y canoso. Era físico nuclear.
Irina: esposa de Iván Makárov, tenía un rostro bondadoso, de piel blanca y cabello castaño plagado de canas.
Vladimir Zhúkov: corpulento, grueso, de cara cuadrada y pelo abundante y oscuro, de unos cuarenta y cinco años. Sus manos eran pequeñas, de dedos redondos y gordos.
Richard Wilson: tenía el pelo rubio y los ojos azules, y hablaba un perfecto español, miembro de la CIA y adjunto a la embajada de Estados Unidos en España.
James Miller: de cuarenta años, con pelo castaño y abundante y ojos claros e inteligentes, manos suaves y de dedos largos. es un reputado abogado, presidente de un bufete en la ciudad y de gran prestigio.
Francisco Zurita: es un hombre atractivo de cuarenta años, de piel aceitunada, cabello y ojos negros y una sonrisa encantadora que mostraba unos dientes blancos y perfectos. Tenía un cuerpo bien proporcionado, con anchas espaldas y brazos musculosos. Era el agregado comercial de la embajada de México, el único país con el que Cuba seguía manteniendo relaciones diplomáticas y comerciales. Era novio de Victoria. Murió de un impacto en la cabeza cuando huía con Victoria de Cuba.
André Barraud: ingeniero aeronáutico francés.