De ninguna parte: PERSONAJES PRINCIPALES

Los protagonistas de esta historia son Abir Nasr y Jacob Baudin, y a la vez, son antagonistas entre sí, sin embargo, comparten un objetivo común: la búsqueda de su identidad a pesar de sus diferencias culturales.

Abir Nasr: había nacido en Ein el-Helwe, donde vivió hace años un suceso traumático. Cuando era un adolescente presencia el asesinato de su familia en una incursión del ejército israelí en el sur de Líbano. Ante los cadáveres de su madre y hermana pequeña, jura que perseguirá a los culpables durante el resto de su vida. Después de los hechos acaecidos, Abir y su hermano Ismail son acogidos por unos familiares en París. Tras pasar su adolescencia en Francia con la familia que le quedaba, e intentar llevar una vida occidental, sus ideales y referencias no cambiaron por lo que su objetivo sigue siendo el mismo: la venganza.
Sus tíos los inscriben en un colegio donde él se siente fuera de su mundo aunque intenta integrarse, pero el mundo exterior es totalmente diferente a la casa donde él vive que es tradicional con la religión y las costumbres que están muy arraigadas. En esta etapa de adolescente, en París, se enamoró de Marion. Al principio, no quería ser diferente. Se empeñó en que le consideraran un buen francés, pero aquellos chicos nunca dejaron de verle como un árabe, como se observa en el ejemplo: “Su color de piel, su ropa, su acento gutural al hablar francés… Por más que lo intentara, no lograba ser como los demás. Incluso había pasado una etapa de rebeldía en la que se negaba a hablar árabe en casa. Sólo quería hablar francés y abominaba de las comidas de su tía Fátima“. Pág. 9. De ninguna parte de Julia Navarro.
Es
entonces cuando Abir tiene ese conflicto de sentirse extranjero dentro
y fuera de esa casa, en el Liceo es un extranjero por su acento y para sus tíos
también lo es. En su clase ve como sus compañeras van vestidas distintas a su
tía que va con la hiyab, totalmente tapada. Tampoco él era francés. Ni un solo día le habían permitido ser
uno de ellos. No era de ninguna parte. Había
terminado su ciclo de estudios con unas notas excelentes. Sin embargo, se va a Afganistán
formarse como muyahidín.
Abir es entregado por su tío al jeque Mohsin que lo lleva junto a su hermano a Afganistán y es preparado para ser un combatiente, y deja de ser ese niño que soñaba con ser ingeniero para convertirse en un terrorista. Había viajado por distintos países con un pasaporte falso a nombre de Rémi Dufort, un comerciante francés, soltero y católico, como lo vemos en este ejemplo: “Así que, pese a las protestas de Gibram, sacó del doble fondo de su maleta un pasaporte francés. Era falso pero perfecto. Había viajado por distintos países con aquel pasaporte a nombre de Rémi Dufort“. Pág. 66. De ninguna parte de Julia Navarro.
Jacob Baudin: libanés y francés, pero también judío porque su
madre lo es, lo mismo que los padres de su madre y el resto de sus
antepasados. Nació en Beirut, hijo de André Baudin y Joanna. Cuando muere su padre, su madre decide que se
instalarán a vivir en Israel. Sin
embargo, no deja de sentirse un emigrante en Israel e intenta reconciliarse con
una identidad que le viene dada por su condición de judío. Había obtenido las
mejores calificaciones en ingeniería informática y en ingeniería cuántica. Estaba
entre los mejores de esa nueva disciplina que era la inteligencia artificial.
Aunque judío, por ser esta la religión de sus padres, la verdad es que no siente una especial inclinación religiosa, y cuando se establecen en Israel se siente como un extranjero. Jacob, es una persona que siempre se está cuestionando quién es, era un objetor de conciencia en un país como Israel, que está en permanente estado de guerra, era una osadía o acaso una estupidez, siendo un militar perteneciente al ejército israelí.
A pesar de sus creencias intenta no participar en la lucha armada. En su servicio militar obligatorio ha tenido que intervenir en un bombardeo en un campo de refugiados en el Líbano, situación que lo marcó definitivamente al sentirse responsable de los sucesos acaecidos en esta operación, donde fue asesinada la familia de Abir Nasr.
A través de su relación con su terapeuta sabemos que vive atormentado por la culpa que le genera una profunda crisis moral y de identidad que lo acompaña durante toda la obra, porque se siente atrapado por un odio que él no generó y a su vez, lo convierte en víctima en un país que está en un conflicto interminable.